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Errores y pifias de una gran empresa

Emprender en solitario tiene muchas cosas buenas, y alguna mala.

Tener nuestra propia empresa nos deja sin un jefe tras la nuca, pero también sin compañeros para ir a tomar café a media mañana.

Y a veces nos deja pensando que somos pequeños, que nunca seremos una gran empresa que funciona al máximo rendimiento.

Vale, de acuerdo que estar solo o sola nos obliga a tener que hacer malabares con el blog, las imágenes y las redes sociales antes de dar el paso de externalizar algo. (De momento, lo único que he conseguido externalizar es el diseño de las webs y la limpieza de mi casa, el resto me lo sigo haciendo todo yo)

Pero no pienses que una empresa grande, por ser grande, funciona mejor que tú y que yo.

¿Has trabajado alguna vez en una empresa grande?

¿Has visto a algún compañero que rinde menos que los demás? ¿Que no se ha leído el último boletín porque prefiere hacer las cosas como siempre en lugar de mejorar?

En las grandes empresas es inevitable que a veces se cuelen perfiles de este tipo. Es casi imposible que el dueño de la empresa sepa cómo trabajan cada uno de los miles de trabajadores que tiene en nómina.

Imagínate, Amancio Ortega yendo Zara por Zara a ver si las dependientas hablan entre ellas tras el mostrador en lugar de cobrar más rápido.

Ahora pienso en Material Revolution, la tienda de regalos más molona de Granada, regentada por Nieves, mi BFF de todos los tiempos y la mujer con más amigos en la tierra (y alguno por el espacio), y Migue, su chico todoterreno que lo mismo te hace un excel para registrar gastos que te protagoniza un unboxing en Instagram Stories.

Nieves y Migue jamás se pondrían a hablar entre ellos de lo que van a hacer al salir del trabajo mientras te están atendiendo. En todo caso hablarían contigo, te aconsejarían algo, te recomendarían un libro y te dirían hasta luego con una amplia y sincera sonrisa, porque son mis amigos, sí, pero más majos que las pesetas, también.

Lo de sonreír al despedirse y no hablar de cosas banales mientras te cobran como si no estuvieras, sólo es un ejemplo de cosas que pasan en grandes empresas y jamás pasarán en la de Nieves y Migue.

Pero hay muchos otros.

Los gastos se controlan de forma mucho más efectiva. No te vas a llevar a casa un boli y un paquete de folios de tu propia empresa.

Las publicaciones en redes sociales son mucho más reales, empáticas y potencialmente virales. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste que un tuit de El Corte Inglés te hablaba de tú a tú? ¿Retuitearías un tuit de El Corte Inglés?

Los procesos no han de ser comunicados, porque bastante tienes con establecer cómo quieres hacer tú las cosas. Te podrás equivocar, o no, pero no tienes que redactar un protocolo de actuación para cuando te quedas sin stock. Simplemente actúas según tu conciencia y punto.

En estos casos, he observado que la gente agradece infinito el trato personal y la buena voluntad, así que procuro ser la tía más maja y facilitadora cuando alguien tiene problemas con algo que le he vendido.

Porque prefiero perder la venta que ganar un cliente cabreado. Sin duda.

Las grandes empresas, aunque se valen de su equipo humano para, precisamente, humanizar la marca, no pueden controlar lo de los clientes cabreados tan fácilmente.

En los años en que trabajé en Iberia, una buena temporada lo hice en el departamento de Lost luggage o equipajes perdidos. Labor que, por cierto, me encantaba. Andar rastreando por el sistema las maletas perdidas del mundo para devolverlas a sus dueños me hacía sentir como una especie de súperheroína.

Sí, ya. Siempre he sido una motivada de la vida.

Como te podrás imaginar, la gente llegaba a mi ventanilla con un cabreo monumental, y mi trabajo como equipo humano de la empresa era empatizar con ellos y tratar de ayudarles lo máximo posible para que tuvieran su maleta en casa cuanto antes.

Pero no podía devolverles su maleta en el acto.

En mi propia empresa soluciono las cosas más rápido y tengo menos clientes, pero más contentos.

Mi conclusión de hoy es que hay empresas grandes y las hay pequeñas. Cada una tiene su forma de funcionar, pero sobre todo nunca creas que una grande funciona mejor que una pequeña por el simple detalle de su tamaño.

En ocasiones puede ser al contrario.

 

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Categorías: Empresa

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2 comentarios

  1. Material Revolution
    3 diciembre, 2017

    Ainssss!! Qué bonito! Que te vean así desde fuera! Pensar que aunque es difícil intentamos hacer las cosas bien y hay quien se da cuenta de ello!! Mil gracias por el apoyo desde el principio!! 😍😍

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