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El perfeccionismo te está matando

Déjame que me ponga un poco en plan pitonisa…

Mmm, veo que te gusta coser. Te encanta coser.

Disfrutas pensando en cada nueva pieza, en la ilusión que le hará a su nuevo dueño o dueña.

Buscas las mejores telas, te estrujas la cabeza para confeccionar los productos más originales.

Diseñas, prototipas, aplicas mejoras y…

Descoses sin piedad a cada pequeño fallo.

Bueno, a cada cosa que para ti es un fallo.

Y quizá te va a resonar muy fuerte lo que voy a decirte ahora, pero ese perfeccionismo no te deja avanzar.

¿Cómo?

Pero, ¿el perfeccionismo no es algo bueno?

Pues no.

El perfeccionismo sólo es una excusa. Como lo oyes.

Una excusa para seguir pensando que no eres lo bastante buena para ser más grande.

Una excusa para seguir creyendo que hay gente mejor que tú y que por eso no “puedes” llegar más lejos.

Una excusa para seguir permitiendo que sólo te conozcan tus más allegados.

Una excusa para evitar que alguien, alguna vez, te diga que no eres buena, porque tu producto tenía un fallo.

Una excusa para no destacar demasiado, porque ser visible, en el fondo es ser un blanco.

No hace falta ser pitonisa para saber todo esto.

Hace falta haber pasado por el mismo sitio.

Y tengo buenas y malas noticias.

Las malas son que nunca dejas de estar en ese lugar.

Siempre planea sobre ti el miedo a no ser lo que los demás esperan, porque, al fin y al cabo, son los demás los que tienen que valorarte para comprar tu trabajo.

Las buenas, buenísimas noticias son que puedes con eso y más.

Puedes aprender a vivir con el miedo, con la incertidumbre, con el gusano en la barriga bailando todo el rato.

¿Sería más fácil vivir con tu nómina a fin de mes, tranquilamente, y sin preocuparte de estas cosas?

Pues a lo mejor, pero yo no cambio mis horarios de ahora, mi posibilidad de estar con mis hijos todo el tiempo que quiera, de viajar los días que me apetezca y no sólo cuando me den vacaciones, de tomarme un día libre si quiero, la felicidad de no tener que dar explicaciones a nadie y ser la única responsable de mi negocio y de mi vida.

Y tú, ¿prefieres la nómina?

 

 

PD: Te cuento en plan rápido un ejemplo de cómo aprovechar los fallos.

La marca Don Fisher me parece buenísima. Genial la imagen y sus productos. Y tienen una buena legión de seguidores.

Son caros, sí, y seguramente nunca me compraré un estuche por 25€ por mucha forma de pez que tenga (seguramente una madre de 36 años que sabe coser no es su público objetivo) pero sus estuches tienen fallos.

Los tienen y son a veces muy evidentes. Se aprecian en las fotos. Podrían estar mejor cosidos, pero no parece importarle a la gente que los compra.

Además, tenían una serie con fallos más evidentes todavía. Cuando lo leí aluciné.

Pues los pusieron a la venta en plan outlet de productos con tara. Estaban rebajados y la gente se pegó (metafóricamente) por comprarlos.

¿Cómo te quedas?

¿Cuánto importa tener un producto “perfecto”?

¡Compártelo!  
Categorías: Emprender

4 comentarios

  1. Ana
    15 diciembre, 2017

    Ufff, cuanta razón tienes… A mi me pasa esto que cuentas, de momento soy conocida y vendo productos a la gente mas cercana a mi. Tengo un blog y de golpe, en un par de dias, he empezado a tener suscriptores, he pasado de 0 a 90 en 3 días 🤤. Quiero enviar una newsletter pero no se si va a servir para algo…Estoy cagada!!

    Responder
    • Sylvia
      21 diciembre, 2017

      Pues piensa en la manera de que sirva 😉 90 personas en 3 días está estupendo. Ánimo con ello!

      Responder
  2. Conchi
    15 diciembre, 2017

    ¿Tú me ves por un agujerillo secreto no? Por eso me encanta leerte porque esas son las cosas que siento. ¡Ainss, cómo frena ese sentimiento!
    Sacos de besos granaínos 😘

    Responder
    • Sylvia
      21 diciembre, 2017

      Jeje, gracias! Otros tantos para ti 😉

      Responder

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